Cremas solares ecológicas

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¡Buenas! ¿Qué tal lleváis el verano? ¿os habéis ido ya de vacaciones? Nosotros ya hemos tenido unos días de playita, que hemos aprovechado para descansar y jugar mucho, y me han servido para hacer fotos en un escenario diferente. Mirad cómo lucen las nuevas faldas para niñas sobre la arena de la playa. Tanto si ya os habéis escapado como si no, seguro que algún día habéis tenido ocasión de despojaros de la ropa y exponer vuestra piel al sol. La entrada de hoy va sobre éso. La exposición al sol, o mejor dicho, va sobre cremas protectoras solares. Concretamente voy a hablaros de cremas solares ecológicas.

En verano las estanterías de los supermercados se llenan de productos para el sol. Que si cremas, que si sprays, que si aceites. ¿Sois de los que usáis una protección muy alta, o podéis sobrevivir con un factor 25? ¿Compráis productos específicos para los niños, o con un bote grande para todos os apañáis?

 

Sol, ¿sí o no?

Tengo que reconocer que yo soy de esas personas blanquitas de piel que huyen del sol como de su peor enemigo. Nunca me ha gustado tomar el sol, ni le he visto la gracia a eso de estar vuelta y vuelta como un lomo en una parrilla, y tampoco me ha importado mucho si he cogido color o no me he bronceado en absoluto. Ésto se puede convertir en un problema, y es que el sol es muy importante para nuestra salud. Desde hace un tiempo vengo sospechando que haciendo el vampiro no me estoy haciendo ningún favor. Y parece que los estudios vienen a demostrármelo, puesto que arrojan el resultado de que la mayoría de la población tiene deficiencia de vitamina D, incluso aquí en España (tiene delito la cosa, con la cantidad de horas de sol al día de las que disfrutamos).

No sé si la falta de vitamina D es tan grande como dicen, pero tampoco podemos volvernos locos ahora y exponernos al sol sin conocimiento. Sobre todo si no lo hemos hecho el resto del año y estamos de un tono blanco nuclear. De ahí la necesidad de usar protectores solares.

 

¿Por qué protectores ecológicos?

Desde hace unos años compro cremas solares ecológicas. ¿Por qué? Pues por varias razones. En la web evamuerdelamanzana nos lo explican muy bien en éste post muy bien documentado sobre protectores solares. Os aconsejo su lectura, es muy interesante. Os enumero los puntos más importantes del artículo de forma muy resumida:

  • El uso de la mayoría de protectores solares pueden aumentar las posibilidades de desarrollar cáncer. Liberan radicales libres que pueden acelerar el desarrollo de tumores y lesiones en la piel. Y también hay que tener en cuenta que cuando nos echamos protector solar nos confiamos y pensamos que podemos pasar mucho más tiempo al sol, lo cual es nefasto, puesto que la mayoría de ellos no son muy eficientes bloqueando la radiación UVA, que es la que penetra más profundamente en la piel.
  • Entre los filtros físicos (minerales) y los filtros químicos, éstos úlitmos son peores, pues cruzan la barrera de la piel y pueden causar efectos secundarios dentro del organismo. Uno de los más usados la oxibenzona, es un disruptor endocrino. Entre otras cosas, puede reducir el recuento de espermatozoides, contribuir al desarrollo de endometriosis, interferir con la tiroides, y llegar a la leche materna.
  • Los protectores en spray son aún más peligrosos, incluso aunque sean de barrera física, debido a la inhalación de las partículas. Si ya es malo aplicarse productos tóxicos en la piel, imaginaos lo que puede significar respirarlos.
  • Impiden la absorción de vitamina D. La deficiencia de vitamina D está relacionada con un mayor riesgo de cáncer y enfermedades coronarias.
  • Lo más sensato es exponerse menos tiempo al sol y prescindir de cremas en la medida de lo posible.

No suena nada bien, ¿verdad? Yo aluciné bastante cuando leí sobre éste tema por primera vez, pero cada vez lo tengo más claro. ¡Cremas ecológicas sí o sí!

 

Mis cremas de éste verano

Dicho todo ésto, voy a hablaros de mi elección de éste año. Os informo de que la marca no me ha ofrecido el producto para hacer la review. Necesitaba cremas y las compré a través de Internet en la web bioferta.es, donde por cierto, estaban rebajadas, y son tan eficientes con el envío que hice el pedido por la tarde y a la mañana siguiente las tenía en mi casa. ¡Un 10 para ellos!

Pues bien, compré dos cremas solares de la marca española Amapola. Una es específica para el rostro, y la otra es para el cuerpo. Ambas con protección solar 50. En la información de su web dice que está especialmente indicada para niños y pieles blancas, así que podemos usarlo toda la familia.

 

cremas solares

 

Ingredientes

Lo primero que vemos en los envases es una etiqueta que dice que la fórmula es aún más eco. Ésto quiere decir que han aumentado el porcentaje de ingredientes ecológicos. En el reverso además nos informan de que el producto no contiene filtros químicos, parabenes ni nanopartículas. ¡Genial! Además es biodegradable, con lo que además podemos estar seguros de no contaminar el agua ni poner en peligro a los ecosistemas. La única pega que le puedo poner es que contiene dióxido de titanio. El dióxido de titanio en forma de nanopartículas puede ser cancerígeno, y muchos protectores solares de marcas comunes lo contienen. En éste caso, puesto que nos aseguran que las cremas NO contienen nanopartículas, estaríamos a salvo. Aparte de eso, el INCI (Nomenclatura Internacional de Ingredientes Cosméticos, es decir, la lista de ingredientes) está muy bien.

 

 

Probando, probando…

Bueno, vamos por fin a probar nuestras cremas. Abrimos el envase y lo primero de todo es… olerlo 😊. No me parece que huela muy bien, en plan delicioso, pero no es desagradable para nada. Simplemente es un olor herbal, lo cual es normal, teniendo en cuenta los ingredientes que lleva. El segundo ingrediente, por ejemplo, es aloe vera. Me parece un olor bastante natural. Desde que uso cosmética ecológica me he acostumbrado a los olores naturales y ahora, cuando uso algún producto común, el olor me parece demasiado fuerte o artificial.

La textura no es fluida. De hecho, es bastante espesa, como podéis ver en las fotos. Al echármela pensé: “uuhhh, verás ahora para extenderla”… Pero la verdad es que se extiende bastante bien. Si nunca habéis usado filtros físicos, os va a parecer que se extiende fatal, pero creedme, he probado cremas más difíciles que ésta. Hay que tener un poco de paciencia para aplicarla bien por todo el cuerpo. Para los que estéis pensando que eso es imposible con vuestros niños, os digo que los míos aborrecen que les eche crema para el sol, sobre todo en la cara, pero insistiendo y haciendo alguna llave de judo consigo ponérsela en condiciones. ¡Querer es poder!

 

 

 

Resultado tras la aplicación

El resultado es bastante discreto, no te deja la piel blanca con “efecto casper”, como pasa con otras cremas. Dentro del agua se hace un poco más evidente la capa blanca, pero no es nada escandaloso. A mi no es algo que me moleste especialmente. Cuando más he notado que sucede ésto es cuando se la he puesto con prisas a los niños, por ejemplo, pero extendiéndola bien, sobre la piel seca preferiblemente, no hay problema.

En cuanto a la protección, no tengo quejas. No he notado que se me ponga la piel roja en ningún momento a pesar de que ha habido días de mucha exposición al sol, incluso durante las horas centrales del día. Sobre todo me ha sorprendido la protección facial. Se me pone la cara roja con mucha facilidad, y a los peques igual, que también son muy blanquitos, y lo máximo que hemos notado es la sensación de que “se nos ha pegado el sol”, pero nada de pieles rojas ni irritadas. Sobra decir que, como con cualquier otro protector solar, es necesaria la aplicación de la crema de nuevo después de un baño, de haberte rebozado en la arena, etc.

 

Conclusión

Estoy contenta con mis cremas Amapola Bio. Buen olor, textura aceptable, y muy buena protección. Me ha gustado especialmente la crema facial.

Por si todavía tenéis dudas sobre éste tipo de cremas… yo creo que todo es acostumbrarse. Claro que es mucho más cómodo y rápido usar un spray de ésos de efecto seco, que no se pega la arena, etc. etc., pero en serio, ¿vale la pena esa ventaja a cambio de estar poniéndote en la piel productos químicos que la atraviesan y la alteran, y son potencialmente cancerígenos?

Yo he llegado a la conclusión de que NO. Pequeños cambios en nuestros hábitos pueden hacer mucho por nuestra salud.

¿Qué opináis vosotros? ¿usáis productos ecológicos para el sol? ¡Contadme vuestras experiencias! 😄

 

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